El parque se llamó así en honor de uno de los vecinos más queridos de Aldeaquemada, Francisco Castilla, el cual falleció por una súbita dolencia que le sobrevino durante los días en los que participaba en la construcción del mismo como trabajador. Tristemente la medicina no pudo atajar su enfermedad y, como homenaje, se cedió el honor de la inauguración a su esposa, por encima de las autoridades asistentes al acto.